martes, 22 de marzo de 2016

Viacrucis de Iztapalapa: Milagro, pasión y devoción (VIDEO)

Cada año, el calvario de nuestro señor Jesucristo es representado alrededor del mundo de muy distintas formas, pero existe una recreación que tuvo su origen en UN MILAGRO y a lo largo de la historia se ha vuelto LA REPRESENTACIÓN MÁS FAMOSA DE MÉXICO.

Nos referimos a la pasión de Iztapalapa, y es que pocos saben que en el año 1833, una epidemia de cólera azotó a esa región de la Ciudad de México, causando muerte y desolación entre los pobladores que, afectados y preocupados por la tremenda enfermedad que se propagaba, invocaron a CRISTO, que desde entonces se veneraba en las ermitas de los barrios originales de Iztapalapa. Los habitantes rezaron entonces con toda su devoción, suplicando que terminara la ola de muerte que se cernía entre sus familiares y, a los pocos días, según cuenta la historia, la mortandad por el cólera cesó. Pero eso no fue todo, ya que además del milagro de haber parado la epidemia, en San Lorenzo, uno de los pueblos de Iztapalapa, el Cristo invocado los favoreció con un agua milagrosa, pues del pie de un ahuehuete (árbol característico de la región) brotó un MANANTIAL, y con el agua que de ahí emanó curaron a los enfermos y a la gente de los pueblos del sur.

Fue esa contundente muestra del amor de Jesús hacia su pueblo, lo que impulsó a los vecinos de Iztapalapa a, en señal de agradecimiento, realizar cada año y desde 1843, una representación de la Pasión que ha trascendido fronteras.



Cada año, niños, jóvenes, adultos y ancianos de ocho barrios de Iztapalapa: San Lucas, Santa Bárbara, San Ignacio, San Pablo, San José, San Pedro, La Asunción y San Miguel salen a las calles a representar la Semana Santa. Es así como sus calles y colonias ubicadas en el perímetro del Cerro de la Estrella, se transforman para representar el pasaje doloroso de Jesús.

A lo largo de la historia de las representaciones, se han tenido cientos de actores con parlamento, miles de extras y al menos dos mil aspirantes al honor de personificar a nuestro Señor Jesucristo, entre los que es elegido quien habrá de cargar la Cruz de 90 kilos de peso por los dos kilómetros de trayecto. Durante cinco días, miles de creyentes, además de turistas nacionales y extranjeros, observan los pasajes más importantes de la Pasión de Cristo a través de escenarios, paisajes, iglesias, capillas, calles, parte del Cerro de la Estrella, la explanada del Jardín Cuitláhuac y algunas estructuras levantadas para la ocasión.

La conmemoración de Semana Santa en Iztapalapa ha sido tan importante, que se habla de que en 1867, Don Benito Juárez protegió la escenificación. Y en 1914, en plena revolución mexicana, el General Emiliano Zapata prestó los caballos de su ejército, así como ayuda económica para la realización del acontecimiento.



Actualmente, al conocerse los días en que va a caer la Semana Mayor, comienzan los preparativos y se selecciona a los protagonistas del drama, quienes inician los ensayos desde enero. Los papeles ya no se heredan familiarmente como se hacía en otras épocas, pero soldados romanos, vírgenes, mujeres de Herodes y romanas, se eligen de entre los habitantes de los diferentes barrios. Todos los actores participantes son rigurosamente seleccionados, y deben reunir varios requisitos, entre los que están capacidad histriónica, expresión corporal, voz clara y potente, facilidad de palabra, apariencia según sea el personaje a interpretar, haber nacido en el pueblo o ser hijo de padres oriundos de Iztapalapa; no tener vicios y ser de la religión católica. Para representar a Jesucristo, el máximo honor, los candidatos deben tener los atributos físicos necesarios para resistir el traslado durante toda la representación, que inicia con el Domingo de Ramos. Pero sobretodo, el trayecto del Viernes Santo, cuando nuestro señor es condenado llevando a cuestas la cruz de madera que pesa aproximadamente 90 kilos (tal como lo estipulaba el código penal romano de aquella época) y soportando además caídas y golpes de los soldados romanos.  Los nazarenos son aquellos que por promesa, manda o voluntad propia, se imponen la carga de una cruz a lo largo de todo el trayecto del Vía Crucis, atrás del Cristo. Los organizadores también tienen que dejar listos los escenarios y coordinar los movimientos de los personajes en los diferentes lugares donde habrá representaciones.

Los episodios más importantes tienen lugar el Domingo de Ramos con la Procesión y la Bendición de las Palmas; el Jueves Santo en el Jardín Cuitláhuac, y el Viernes Santo con la escenificación de la sentencia, los azotes, la coronación de espinas y el Vía Crucis, que culmina en el Cerro de la Estrella con la crucifixión.

Todos los años, aproximadamente tres millones de fieles provenientes de todo México y varias partes del mundo son testigos de la profunda fe de los habitantes de Iztapalapa, donde una vez concluida la escenificación se da paso al sábado de gloria y domingo de resurrección.

Esto es sólo un poco de la historia y actualidad de una de las representaciones católicas más famosas del mundo. Para obtener más herramientas espirituales y fortalecer nuestra fe, te invitamos a suscribirte a Fe y Salvación. En nuestro canal de YouTube encontrarás videos sobre el amor de nuestro padre celestial y diversas oraciones para enfrentar nuestra vida cotidiana.



Gracias y que la bendición de Dios sea contigo.

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